Entradas con la etiqueta ‘Helia Alvárez’

La migraña no tiene fronteras

A propósito del apunte anterior, me pregunto ahora -tras 72 horas continuadas de migraña alienante- qué lectura resultaría de mi mapa cerebral en esa circunstancia, en la que siempre auto-observo una casi absoluta incapacidad de encadenar voluntariamente pensamientos coherentes, y sin embargo percibo (auto-percepción, o no, pues: ¿quién soy en estado migrañoso? / de hecho ayer por la noche Inma, al otro lado del teléfono, me saludó diciéndome: ¡hola!, ¿ya has vuelto?) una acelerada actividad simbólica, una casi incesante -sobre todo en los numerosos momentos de somnoliencia, duermevela, o no sé- formulación surreal de escenas, imágenes, ideas… Nada más similar, que yo conozca, a la hipnopompia (peculiaridad que constituye parte de la entidad de Helia Alvárez, recuerdo o comunico a quien no lo supiera todavía, co-protagonista y escribidora de Pop-pins) que la migraña.

Si al pensamiento simbólico no le hace falta los pasos intermedios deductivos y reductivos de la lógica cartesiana para evidenciar un mensaje es debido, como todo el mundo entiende y sabe, a que atiende y sobreentiende un número de dimensiones informativas mucho mayor y de diferentes naturalezas en un solo impulso. Se diría entonces una forma más total de pensamiento. Y curiosamente es la que predomina durante el estado alterado de la electricidad en mi corteza cerebral, y que intuyo debe saltarse a su manera  las fronteras supuestas de las regiones del mapa que se ve justo aquí debajo:

Leer el pensamiento: una nueva técnica literaria-:)

Descifrada la actividad cerebral que podría permitir leer el pensamiento (La Vanguardia/Vida)

Este mapa cerebral me gusta mucho. Me gusta mucho que podamos tener un MAPA CEREBRAL. Me gustan los mapas. Hay una prueba neurológica (lo sé porque acompaño siempre a Daniel cuando se la hacen) que se llama CARTOGRAFÍA CEREBRAL. Es muy interesante.

Ahora que estoy escribiendo Pop-pins no me importaría que escucharan mi cerebro y directamente transcribieran el pensamiento: esto puede ser un nuevo paso en la asimilación de nuevas técnicas literarias definitivamente totalizadoras y vitales.  Helia me pregunta que cómo distinguirá el escuchador-transcriptor cuando pienso yo y cuando piensa ella en mi cerebro, ahora cuando escribo Pop-pins. Escribo Pop-pins, como todo el que escribe habitualmente supondrá, aun cuando no  esté concretamente escribiendo. Se escribe todo el día, en el pensamiento la actividad de escribir es continua. Hay muchas voces en la actividad de mi cerebro ahora. Creo que siempre hay muchas voces en cualquier cerebro: no somos uno. De hecho ya ven que Helia y yo conversamos todo el rato, que es como estar todo el tiempo dentro de Pop-pins.

¡Va a ser enorme lío!

Y escuchándome ahora, observo que la disposición textual de los diálogos en Pop-pins (como se verá y leerá cuando llegue el momento, que llegará, e igual llega fragmentariamente con antelación) tiene mucho que ver con esto de que todas las voces sean como simples y matizadas proposiciones de una autoconversación (no sólo en mi caso pop-piano/ en todos los casos). De hecho está claro que en el capítulo que escribo (La Prisionera) es lo que ocurre con las voces y sucesivas transformaciones de Helia, Albertina y Rose Mary Taylor: todas hablando, todas flotando bajo el techo de la Saint James Tavern de Londres, todas resonando dentro del gran globo cerebral Rover.

Flotar

He dejado a Rose Mary Taylor, la Pop-pins, y Albertina tomando el té, o cerveza, no sé, bajo el techo de Saint James Tavern,  justo sobre la cabeza de Helia y su ordenador portátil. Es lo que tiene Londres: se puede flotar, sobre todo si eres inglés. Hay tradición, y está documentada:

Flotar relaja y genera confianza. Se puede recuperar viejos lazos. Rose Mary y Albertina tienen de qué hablar.

La Prisionera.

Portmeirion

Esta parte en la que estoy ahora trabajando contiene el nudo-motivación de todo cuanto ocurre y parece que ocurre en Pop-pins; me cuesta ordenar bien esta parte (si es que se puede hablar de orden en una narración tan dislocada como esta en la que estoy cayendo).  De repente he comprendido que el capítulo se había terminado. Yo pensaba que en él debía incluir exactamente el meollo-meollo, pero no. Queda para otro. Además he trasladado también el título: La Prisionera, que sí que corresponde exactamente a ese meollo-meollo. El que acabo de concluir hace unos minutos (sin revisar), ha pasado llamarse Portmeirion. Si no fuera por la Mentira y los secretos no podríamos vivir juntos, claro.

http://www.portmeirion-village.com/

http://maps.google.es/maps?hl=es&rlz=&gs_upl=130l637l0l1408l4l4l0l1l1l0l8l8l1l1l0&um=1&ie=UTF-8&q=portmeirion&fb=1&gl=es&hq=portmeirion&ei=3U8cT4KfJozrOeivnNYM&sa=X&oi=local_group&ct=image&ved=0CB0QtgM

Portmeirion es el lugar donde se rodó El Prisionero (no sé si lo he dicho), y el lugar a donde viaja Helia para conocer con Rose Mary Taylor, la Poppins.

Urgencias

Soy una habitual de los hospitales de mi ciudad. En especial del Hospital Miguel Servet. Nunca he estado ingresada como paciente (voy a  tocar madera), pero tengo acumuladas un montón bastante importante de horas hospitalarias en mi cuaderno de  sobrevivencia.  Ayer por la tarde-noche volvió a tocar. Lo previsto era haber intentado terminar el capítulo La prisionera. No pudo ser.  Ni hoy, porque arrastro a través de la jornada laboral+médico again+tareas varias de hoy el cansancio de ayer.

Esas horas de ayer en el hospital acompañando a mi padre le han dado bastante qué pensar a Helia -la protagonista y relatora de Pop-pins, aclaro para quien no haya seguido antes este making on-, que gracias a su hipnopompia puede ver estas cosas desde lo alto , como una película, y desde lejos. Sin embargo yo, cuando la imagino a ella, no importa por dónde ande en ese momento, siempre la imagino junto a la ventana de la Saint James Tavern, en una actitud bastante tópica: sola y haciendo esquemas. Saint James Tavern es un cerebro en mutación, una traslación más de La Villa-Portmeirion. Cada una de nosotras Helia y yo, estamos a un extremo del pasillo.

Lo que yo percibí:

http://luisamr.blogspot.com/2012/01/sintomas-de-la-entropia25-urgencias-o.html

El lugar donde se escribe Pop-pins

Hace unos días grabamos una entrevista para Aragón Televisión y Aragón Radio; yo lo pasé muy bien contándoles cosas de Pop-pins a Sara, Ana y Miguel. Lo cierto es que la entrevista, como el reportaje de Rocío Solanas para Heraldo, se han integrado de forma natural en esta experiencia de novela en marcha y transmedia que es Pop-pins (en la medida en que sé hacerlo, que todo es aprender, como dice la canción). No se ha emitido aún.

Voy despacio en el nuevo capítulo, que en principio será el último (de la novela, no en la escritura, que quedan unos cuantos todavía). El título es La Prisionera. Voy despacio porque surgen demasiadas zonas de reflexión, y porque voy apuntalando atrezzo al tiempo que escribo.

Voy despacio también porque me distraigo bastante. El ventanal junto al cual escribo (o Helia escribe) ofrece demasiados objetivos en los que fijarse. En esta pantalla de Google Earth se puede ver ese ventanal:

En frente justamente hay un MacDonald, y al otro lado de Shaftesbury el antiguo Trocadero, ahora un local de CineWorld. Pop-pins se escribe en el centro del país del teatro, Picadilly.

Seguimos

Ni Pop-pins ni

yo hemos

abandonado. Espero  que

Luisa tampoco.

H.

La Barraca, años 80

http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/FELLINI/_FEDERICO/ESPANA/RADIO_NACIONAL_DE_ESPANA/Fellini/habla/Jorge/Grau/demonios/familiares/b

arraca/Radio/elpepirtv/19821105elpepirtv_1/Tes

He encontrado este artículo buscando documentación para el capítulo “La Barraca, años 80″, que es el que me dispongo (si la vida quiere) a escribir. En este capítulo, entre otras cosas se va a definir la vocación de actriz de Helia Alvarez, justamente en ese año de 1982. Por supuesto no es una fecha casual.

La Barraca fue un emblemático programa de Radio 3,  que muchos seguramente recordarán. Y muchos también coincidirán conmigo en que fue mucho más que un programa de radio. Lo dirigía y co-presentaba Manolo Ferreras (and Fernando Poblet, Javier Rioyo, etc) . La Barraca (nombre que reconocía el espíritu de acción cultural de la aventura teatral lorquiana) representó perfectamente lo que le sucedía a la gente joven de aquellos años en aquel país: necesidad de recuperar verdaderas referencias culturales que sirvieran (que no estaban para nada en las décadas inmediatamente anteriores) y también necesidad de innovar, innovar, jugar, imaginar, sacudir. Un gran trabajo por delante. Como asegura Helia en el capítulo recién terminado, “Luces de la ciudad”, se produjo un cierto estrés post-traumático, que no fue del todo justo.

Creo que La Barraca va a centrar la escritura del capítulo.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/television/anos-radio-manolo-ferreras/534549/

http://www.rtve.es/alacarta/audios/radio/anos-radio-ferreras-rioyo/535842/

http://www.facebook.com/group.php?gid=108204109238285

Respecto al método de trabajo en Pop-pins (el mío): prefiero y necesito redefinir las apoyaturas documentales justamente antes de comenzar y durante la escritura de cada capítulo; me resulta más enriquecedor y me obliga a buscar en muchas ocasiones recursos  narrativos en los que no había pensado. Se me hace más entretenido. Tengo un índice de capítulos y temas a realizar: es un apriori, una hipótesis de trabajo. Pero algunos se caen y otros llegan. Como siempre sucede.

Quiero ser un bote de colón

 

2. <Nota previa (27-12-10, 00.30): Hay que corregir algo la redacción y mañana haré las pertinentes inclusiones en el grupo de facebook. Pero de momento, dejo el  texto sin corregir en este post. Es que tengo un poco de sueño y quiero leer un rato antes de dormir, que ando un tanto enganchada a Sukkwan Island >

 

3.  //(27-12-10, 23.10) hago algunas pequeñas correcciones ya a las 11 de la noche del lunes, 27 de diciembre. Me he pasado el día en el trastero de casa: lo cual no es ajeno a Pop-pins, al menos bastante menos ajeno de lo que pudiera parecer. Me voy dando cuenta de que vida cotidiana y decisiones literarias (dicho así para que nos entendamos, pues no me creo en exceso estas diferenciaciones) tienden a involucrarse, no trascurren desconociéndose. Así que me he pasado el día literalmente en el trastero: ordenando, desechando y tirando, reordenando, limpiando. El trastero es ahora una saludable mezcla de memoria escogida y presente marginal. Me he cansado mucho (por lo cual ya no sé si podré trabajar ahora); pero me he sentido bien poniendo las cosas en su sitio. A continuación vincularé este post al grupo Pop-pins de Facebook)//

 

1.  (27-12-10, 23.45) Alguna vez, al principio de este lento y tortuoso “make on” de Pop-pins, creo que ya comenté que la idea nuclear del relato comenzó a fraguarse hace ya tiempo. Esta es la tercera redacción que afronto. Ninguna de las dos anteriores pasó de unas cuantas páginas; la segunda llego a algo más de treinta y la primera ni eso. El motor emocional e intelectual (digamos) de la historia que justifica Pop-pins creo que ha cambiado poco, sobre todo en relación a todo cuanto se ha ido transformándo la manera de contar . Ha ido cambiando de la misma manera que pienso que yo he ido transgrediendo mi propio lenguaje.

Nada extraño en lo que digo. Nada inusual. Pero un “make on” sirve para contar tanto cosas extraordinarias como aquellas otras más intranscedentes en apariencia, y sin embargo tan determinantes. Mi propio cambio me ha sometido a grandes inseguridades, lógicamente. En este último periodo he tenido la sensación de que no sabría salir adelante. Sobre todo porque pensaba que estaba abandonando radicalmente mis impulsos iniciales a la hora de plantearme la historia que hay en Pop-pins: la historia de Helia Alvárez, actriz, y su familia. Pensaba que en la escritura actual me había alejado mucho de ese hilo conductor, que había derivado hacia otro tipo de preocupaciones más teóricas. Y me sentía mal. En contradicción. No quiero eliminar estas últimas y actuales preocupaciones (muy en relación con las contemporáneas circunstancias de crisis general, también con mi necesidad de ampliar mis conocimientos en algunas zonas de la ciencia y la tecnología); pero tampoco deseo olvidar mis referencias primeras. Y en esas referencias es donde sobrevive y respira el origen de Pop-pins. Han llegado hasta aquí con Pop-pins.

Ahora estoy más contenta. Quería retomar el ritmo de trabajo afrontando algunos capítulos en los que la novela se sitúa en determinados momentos históricos. Eso después de tener escritos otros en los que, como digo, hay bastante de cuestión teórica sobre la propia Pop-pins y también mucho discurso sobre los temas que he comentado en general (Google, la tecnología de la información, algunos pensamientos sobre el tiempo – bueno, son cosas que al releer lo escrito me parece percibir). Decidí coger el  toro por los cuernos y reabrí las anteriores versiones inconclusas. Y estoy más contenta porque no todo ha resultado ser inservible. Hay algunas páginas que puedo realmente incorporar, haciendo todos los ajustes estilísticos precisos. Y eso me pone contenta, no porque me evite una parte de redacción ex nihilo (que también), sino, sobre todo, porque me enseña que no me había perdido tanto como creía. Uno de esos capítulos me parece que se quedará con este título: “Quiero ser un bote de colón” (como la canción, sí) y lo acabo de adaptar. En el próximo post os cuento algunas cosas acerca de él.

 

 

 

 Esta es la imagen del bote de Colón en la época de la canción. Época a la que más o menos se refiere el capítulo.

 

 

 

 

Por cierto, que estos días de Navidad TEA FM  ha estado reemitiendo los capítulos de Pop-pins radio emitidos hasta ahora. Los han radiado en plan seguido. Y la semana pasada grabaron los dos siguientes. Os diré cuando se emiten. Dejo aquí el enlace a la pestaña de iVoox donde se pueden escuchar ordenados cronológicamente las pop-pins de radio; por si alguien quiere y le apetece reproducir la experiencia que ha propuesta TEA FM.

 

http://www.ivoox.com/audios-pop-pins_sa_f24684_1.html

 

 

 

identidad:metamorfosis

El pasado martes, día 14, intervine en una mesa redonda en torno al tema de la identidad digital; en realidad, de las identidades digitales: porque si alguna cosa  se puede tener meridianamente clara sobre este asunto es que la red ha propiciado la manifestación y reconstrucción de seres pluri-identitarios. Lo cual no está mal. Quizás puede ser un poco líoso; pero al cabo líosa y multiforme es la vida y el que no lo quiera ver, peor para él.

Cuento ésto porque es evidente que con el tema de la múltiple identidad algo tiene que ver este asunto de Pop-pins. Y conforme voy avanzando un poco en la materialización de la escritura, más convencida estoy de ello.  Abordo ahora un capitulillo de sesgo histórico. Y lo realmente diferente para mi en este caso -diferente respecto a otros momentos en que he podido plantear de alguna forma visiones históricas de las cosas, evolutivas diríamos- es que todo en el transcurso de Pop-pins es en realidad tiempo presente. Incluido el tiempo histórico, que por definición es tiempo pasado. La actitud del historiador, y más aún del novelista que sitúa su visión en coordenadas de tiempo pretérito- es siempre la de la apropiación. Creo que en Pop-pins no hay sólo apropiación; hay -o quiero que haya- una devolución al tiempo pasado de la naturaleza de tiempo presente que una vez tuvo. En este  proceso los propios personajes de la novela (sobre todo Helia, la narradora) participa de varias identidades: las necesita realmente,  pues un ser se compone de muchos, que además son intercambiables (siempre fue así hasta que llego el ser burgués y arrasó).

Pero igualmente eso mismo me debe de estar sucediendo a mi. Recorro de la mano de Helia la misma vía histórica; y transito paralelamente entre las distintas formas que debo adoptar para atender la multiplicidad de manifestaciones pop-pinianas. No hay transformación intermedia (no se trata de mutaciones consecutivas): son simplemente identidades múltiples manifestándose a veces en solitario, a veces todas al mismo tiempo.

Pero todo ésto no lo dije en la mesa redonda del otro día. Sólo vine a afirmar que uno de los derechos inalienables que deberíamos defender a capa y espada es el derecho a ser otro (precisamente para ser realmente dueños de nuestra identidad, que dice el gran e inteligente dosdoce/Javier Celaya)

Me ha gustado mucho la frescura metamórfica de los trabajos de este 3ttman:

© 2010 3ttman, agitador de medio ambiente

Este blog es un making on de la novela en marcha Pop-pins
Un proyecto de Luisa Miñana


los APUNTES hasta hOY//
desarrollo y alojamiento web: plica zaragózame.